Comparaloo
Todos los artículos
7 de julio de 20262 min de lectura

Cuando la cesta del IPC cuenta (o deja de contar) lo que de verdad compramos

La foto de nuestra compra, según el INE, cambia. Entran bebidas vegetales y freidoras de aire, salen corbatas y pacharán. Una instantánea de cómo nos movemos, o al menos, de cómo la estadística intenta seguirnos el ritmo.

Uno siempre tiende a pensar que la cesta de la compra es eso, la cesta de la compra. Una constante en la que metemos los básicos de cada semana. Pero la realidad es que lo que compramos, cómo lo compramos y hasta dónde lo compramos, se mueve más que un precio en oferta de última hora. Y las estadísticas oficiales, el famoso Índice de Precios de Consumo (IPC), tienen que ir adaptándose a ese baile. La última actualización que nos ha regalado el Instituto Nacional de Estadística, con base 2025 y en vigor desde principios de este año, es una buena muestra de ello.

Es curioso pararse a mirar qué entra y qué sale de ese listado de productos que se usan para medir la inflación en España. Porque más allá de números y porcentajes, es un pequeño retrato de la sociedad. Por un lado, tenemos las incorporaciones: las bebidas vegetales y la socorrida freidora de aire. Parece que la avena y el estilo de vida "sin aceite" ya son lo suficientemente mayoritarios como para que la estadística les dé su lugar. Cosas de los tiempos modernos, supongo, donde el bienestar y la practicidad se abren hueco en nuestras cocinas.

Pero lo realmente revelador, o quizá solo un poco melancólico, son las bajas. Dejan la cesta de la compra items como la corbata y el pacharán. La corbata, ese símbolo de la formalidad que parece cada vez más relegado a eventos muy concretos o a oficinas de alta alcurnia. ¿Es que ya no nos vestimos de traje? ¿O es que el teletrabajo y la comodidad han desterrado a la tela anudada? Y el pacharán, esa bebida digestiva tan nuestra, pierde relevancia en el cálculo. Quizá compitamos con otras sobremesas o simplemente se consume menos. Quién sabe.

Más allá de estas anécdotas, el INE asegura que esta actualización, que maneja unos 200.000 precios de 33.000 establecimientos en 177 municipios, busca una mayor precisión. Incluso ahora se incorporan datos de escáner para 263 artículos, lo que ya es un salto. Pero al final, uno no puede evitar preguntarse si estas adaptaciones, por muy necesarias que sean, consiguen capturar toda la realidad del bolsillo. Los precios de alimentación siguen siendo una losa para muchas familias, con la cesta de la compra costando un 37% más que hace cinco años, según algunas estimaciones. Eso no lo quitan ni todas las freidoras de aire del mundo.

Al final, saber qué mide el IPC está bien, pero lo que de verdad nos importa es cuánto nos cuesta llegar a fin de mes. Y ahí, por mucho que cambie la foto oficial, la realidad del súper es tozuda. Lo bueno es que, aunque el pacharán ya no sume, podemos seguir comparando la leche, los huevos o la fruta, que sí que pesan. Cosas que se pueden comprobar en un comparador de precios como Comparaloo, que eso no cambia de cesta.

Compara precios de supermercados en Comparaloo