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Supermercado28 de julio de 20262 min de lectura

Lidl se desmarca de la subida generalizada de los supermercados y rasca unas décimas al ticket

La cadena alemana es la única que registra una bajada de precios en la primera mitad del año, desmarcándose de un mercado que sigue encareciéndose.

Lidl se desmarca de la subida generalizada de los supermercados y rasca unas décimas al ticket

La inflación de los alimentos parece haber entrado en una fase de tregua aparente, pero el goteo constante en el ticket de la compra no ha cesado. Los datos del primer semestre de este año muestran que el mercado de la distribución en España ha seguido empujando los precios al alza, con una subida media del 1,7%. No es la escalada salvaje de los periodos más duros de la crisis de materias primas, pero es un incremento que sigue restando poder adquisitivo a las familias en cada visita al súper. En este escenario de resistencia de los precios, una sola enseña ha decidido romper la tendencia y nadar a contracorriente de todo el sector.

La cadena alemana Lidl ha cerrado la primera mitad del año con una bajada media de sus precios del 0,3%, según revela el último informe de la consultora InfoRETAIL. Es una décima aquí y otra allá, una cifra que sobre el papel puede parecer insignificante, casi un error de redondeo, pero que cobra un valor enorme en un entorno donde absolutamente todos sus competidores directos han seguido encareciendo la cesta. El movimiento sitúa a la enseña en una posición de ventaja reputacional en un momento en el que el consumidor mira con lupa cada céntimo.

La batalla de la distribución se juega ahora mismo en el terreno de la percepción de los costes. El cliente ya no es fiel a una sola marca ni a un solo establecimiento. Esto se puede comprobar en un comparador de precios como Comparaloo, donde las diferencias entre las marcas de distribuidor obligan a los compradores a rotar de establecimiento para arañar unos euros al presupuesto mensual. En esa búsqueda del céntimo, la estrategia de Lidl de forzar los precios a la baja, aunque sea de forma testimonial, funciona como un potente imán para retener a los clientes más sensibles al factor precio.

Si hacemos números reales, un descenso del 0,3% en una compra de cien euros apenas supone un ahorro de treinta céntimos. Obviamente, nadie va a solucionar su economía doméstica con esa rebaja. Sin embargo, para el sector, el dato es un golpe de efecto que desmonta la teoría de que es imposible bajar precios sin comprometer la rentabilidad. La cadena de descuento ha preferido estrechar sus propios márgenes en determinados productos básicos para poder lucir esta medalla frente a la competencia.

Queda por ver si el resto de las grandes cadenas que operan en España van a reaccionar ante este movimiento o si mantendrán su política de trasladar los costes al consumidor para proteger sus beneficios. De momento, el mercado sigue estando caro y la realidad en las cajas registradoras dista mucho de ser idílica. Los decimales de los informes financieros alivian la imagen de las corporaciones, pero el día a día de las familias sigue requiriendo de una disciplina de hierro y mucha destreza para no salir del supermercado con el bolsillo tiritando.

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