La paradoja de la comida para mascotas: vender menos pero ganar más que nunca
El negocio de la alimentación para perros y gatos demuestra que no hace falta vender más sacos de pienso para disparar los beneficios, una tendencia que los dueños de animales sufren directamente en el bolsillo.

Tener un perro o un gato en casa se ha convertido casi en un artículo de lujo. Cualquiera que pase por el pasillo de alimentación animal de su tienda habitual habrá notado que los sacos de pienso y las latas de comida húmeda ya no tienen precios populares. El último balance financiero de Affinity Petcare, la empresa de nutrición animal del grupo Agrolimen, confirma una tendencia que se viene observando en toda la industria del gran consumo. La compañía ha facturado 605 millones de euros, una cifra ligeramente inferior a la del año anterior, pero sus beneficios netos han subido un 12% hasta alcanzar los 62 millones de euros.
Es una ecuación curiosa que se repite en varios gigantes del sector. Vendes un poco menos pero al final del ejercicio ganas bastante más dinero. Affinity lo achaca principalmente a una reducción de costes internos y a la mejora de la eficiencia operativa. Sin embargo, para el ciudadano de a pie que tiene que alimentar a su mascota todos los días, la lectura es otra. Los precios se han consolidado en la parte alta de la tabla y no hay visos de que vayan a bajar. Si los costes de producción se moderan pero las tarifas en el estante se mantienen elevadas, el margen de beneficio de las marcas se ensancha a costa del presupuesto familiar.
El mercado de la alimentación animal se ha blindado frente a las estrecheces económicas porque los dueños no suelen recortar en la salud de sus animales. Preferimos quitarnos caprichos a nosotros mismos antes que cambiar la marca de comida de nuestro perro por una de peor calidad que pueda sentarle mal. Esta fidelidad da un poder enorme a los fabricantes. Para esquivar estas subidas silenciosas, la única opción realista es comparar de manera sistemática entre distintos canales de venta. Al final, las diferencias de precio para el mismo saco de pienso de doce kilos entre una gran superficie, una tienda especializada o un comercio digital pueden ser abismales, algo que se puede comprobar fácilmente usando un comparador de precios como Comparaloo para no pagar de más por el mismo producto.
Las multinacionales justifican las tarifas por la inflación acumulada en materias primas como la carne, los cereales o los aceites grasos durante los últimos dos años. Lo que ocurre es que, cuando esas materias primas bajan en los mercados internacionales, la rebaja casi nunca se traslada con la misma velocidad al consumidor final. La estrategia de recortar gastos para elevar la rentabilidad, como ha hecho Affinity tras estancar ligeramente sus ingresos, funciona muy bien para los accionistas, pero deja al comprador con la sensación de estar financiando unos márgenes inflados.
Al final, el pienso de gama alta sigue subiendo de precio, pero quizás no aporte tanto valor real si se compara con los incrementos de beneficio de las empresas. Toca revisar las etiquetas con lupa y desconfiar de los formatos que parecen iguales pero traen algunos gramos menos, una práctica de reducción de tamaño que se ha vuelto común en el sector. Las mascotas seguirán comiendo bien, pero a sus dueños les va a tocar seguir haciendo malabarismos con el monedero para mantener la misma marca de siempre en el comedero.