La guerra del huevo mediano: los supermercados se vigilan al céntimo
Mercadona, Carrefour y Consum mueven ficha con rebajas en la docena de huevos clase M, un producto básico que vuelve a desatar la competencia directa en el lineal.

Comprar una docena de huevos ya no es el trámite rápido y barato de hace unos años. Hubo una época no muy lejana en la que echábamos el cartón al carro de la compra sin mirar el precio, casi por inercia, pero la racha inflacionaria de los últimos tiempos nos ha obligado a convertirnos en improvisados analistas financieros de nuestra propia cocina. Ahora miramos las etiquetas con la desconfianza de quien va a firmar una hipoteca. Por eso, cualquier movimiento a la baja en los lineales se analiza al milímetro, y el último se ha dado en un alimento tan cotidiano como el huevo de clase M, el mediano de toda la vida.
Mercadona y Consum han decidido mover ficha recortando de golpe 15 céntimos en el precio de su docena de huevos medianos, situándola en 2,85 euros. No parece una fortuna que nos vaya a sacar de pobres, pero en el volumen total de la compra semanal cualquier rebaja se agradece. Mientras tanto, en esta carrera de fondo por colgarse la medalla del ahorro, Carrefour mantiene el listón todavía más bajo cobrando 2,60 euros por el mismo formato de doce unidades. Alcampo y El Corte Inglés también andan en la foto de esta bajada generalizada, obligados a reaccionar si no quieren que sus clientes habituales huyan hacia la competencia más directa.
Esta guerra del céntimo no es ninguna de casualidad ni un acto de caridad de las grandes cadenas de distribución. Los supermercados saben perfectamente que perder al comprador en el precio de la leche, el aceite o los huevos significa perderlo para toda la compra. Quien entra a por la docena de huevos baratos termina llenando el carro con la pasta, el detergente y los yogures, que es donde las marcas se la juegan de verdad. Si notas que tu establecimiento habitual te la está cobrando de más con estos productos esenciales, una consulta rápida en un comparador de precios como Comparaloo te saca de dudas en un par de clics antes de que te des el paseo en balde. Al final, la diferencia entre pagar los 2,60 euros de la opción más económica o los 2,85 de las otras cadenas parece pequeña, pero si aplicas esa misma lógica al resto de la despensa, la diferencia a fin de mes es la que separa un presupuesto desahogado de uno que no llega a la última semana.
¿Será esta bajada de los huevos el principio de una tregua real en la escalada de la alimentación? Cuesta creerlo cuando miramos el ticket global. Las familias españolas siguen lidiando con un coste de la vida que se ha encarecido de manera salvaje en el último lustro, y el hecho de que un producto básico baje unos céntimos no compensa la factura generalizada. Además, estas rebajas a veces huelen a estrategia de marketing para desviar la atención de otros alimentos que siguen por las nubes. Nos toca seguir comparando de forma casi obsesiva, mirar las marcas blancas con otros ojos y no dar por sentado que el súper de siempre sigue siendo el más barato solo porque lo fuera el año pasado. El mercado de la distribución se mueve rápido, y la lealtad del cliente es un lujo que ya nadie se puede permitir.