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Supermercado24 de julio de 20263 min de lectura

La gran batalla del helado mini: cuando el capricho del verano cuesta el triple por llamarse Magnum

Un análisis de la OCU pone frente a frente los helados de tamaño reducido de Hacendado y Magnum para comprobar si la diferencia de precio se justifica en el paladar.

La gran batalla del helado mini: cuando el capricho del verano cuesta el triple por llamarse Magnum

El calor aprieta y el cuerpo pide helado. En estas semanas de termómetros disparados, el congelador del supermercado se convierte en el rincón más visitado de la tienda. Buscamos un capricho rápido, algo frío que nos alegre la tarde sin dejarnos un remordimiento enorme en la báscula. Por eso triunfan tanto los helados de formato mini. Tienen el tamaño justo para quitarnos el antojo, pesan apenas cuarenta gramos y parece que engordan menos, o al menos eso nos gusta creer. Pero cuando llega el momento de meter la caja en el carro de la compra, surge el dilema de siempre. ¿Pagamos el peaje de la marca de fabricante o nos conformamos con la opción blanca del distribuidor?

La Organización de Consumidores y Usuarios ha puesto el foco en dos de los contrincantes más habituales en los lineales españoles, los mini de Hacendado, la marca de Mercadona, y los archiconocidos Magnum. El análisis técnico nos deja algunas sorpresas y confirma sospechas que ya teníamos. En lo que respecta al tamaño, la diferencia es casi inexistente. Cada bombón de estas marcas pesa entre 41 y 42 gramos. Es decir, en la boca vas a tener exactamente la misma cantidad de chocolate y vainilla elijas el que elijas.

Donde la cosa cambia de forma radical es en el bolsillo. La caja de Hacendado ofrece más unidades y un coste por kilo que deja en evidencia a la multinacional. La diferencia de precio es abismal, llegando a costar casi el triple por ración en el caso de la marca premium. Es el clásico recargo por el prestigio de la firma y esa publicidad tan cuidada que nos vende los helados como si fueran joyas de alta costura. Al final, el chocolate cruje de una manera parecida en los dos lados. Esto se puede comprobar en un comparador de precios como Comparaloo, donde las diferencias entre marcas tradicionales y marcas blancas en la sección de congelados a veces rozan lo absurdo.

No todo es una cuestión de céntimos. El estudio también reconoce que Magnum sigue jugando en otra liga en lo que llaman calidad sensorial. Es decir, el sabor de la cobertura de chocolate con leche, la textura de la almendra y la cremosidad de la vainilla interior siguen estando un escalón por encima. Para los muy cafeteros del helado, esa diferencia justifica el desembolso extra. Saben que están pagando un extra de placer gastronómico y lo asumen con gusto.

Para el consumo diario de los niños, las visitas improvisadas o el picoteo sin pretensiones de media tarde, la marca blanca gana por goleada histórica. Comprar helados de marca de fabricante para que desaparezcan en dos tardes de piscina es un lujo que pocas economías domésticas se pueden permitir con la inflación de estos meses. La decisión final depende de si buscas una experiencia casi mística en el sofá o simplemente algo frío y dulce para sobrevivir a las tardes de agosto. Al final del verano la cartera lo agradecerá de una forma u otra.

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