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Supermercado16 de agosto de 20263 min de lectura

El nuevo robot de cocina de Lidl por menos de cincuenta euros que desafía a la gama alta

Lidl vuelve a la carga en el terreno de los electrodomésticos con un robot de cocina básico y muy barato de cuarenta y cinco euros que busca atraer a quienes no quieren dejarse un sueldo en la encimera.

El nuevo robot de cocina de Lidl por menos de cincuenta euros que desafía a la gama alta

Lidl tiene una especie de idilio histórico con los pequeños electrodomésticos de cocina. Cada vez que lanzan algo que amasa, bate o pica, se monta un revuelo considerable en las estanterías de sus tiendas. No hace falta recordar aquellas colas de madrugada por su famoso procesador de alimentos que terminó en los tribunales por una batalla de patentes. Ahora vuelven a la carga con una propuesta mucho más modesta pero con un precio que busca romper el mercado. Hablamos de un robot de cocina Silvercrest por cuarenta y cuatro con noventa y nueve euros. Menos de cincuenta euros por un aparato que promete solucionarte la repostería y las mezclas diarias.

A ver, seamos realistas desde el principio. Por este precio no vas a tener una máquina que te guise un rabo de toro mientras tú estás en el sofá mirando el móvil. No tiene conexión wifi, ni pantalla táctil a color con recetas guiadas, ni calienta la comida de ninguna de las maneras. Es, esencialmente, una batidora amasadora planetaria de las de toda la vida, un pinche para repostería y masas que ofrece cinco litros de capacidad en su bol de acero inoxidable y se mueve con seiscientos vatios de potencia distribuidos en ocho velocidades. Para quien busque hacer pan en casa, bizcochos o montar nata sin dejarse las muñecas, la propuesta sobre el papel es tentadora.

La jugada de la cadena alemana es clara. Apuntar al usuario medio que ve los precios de las marcas premium de gama alta, esas que superan alegremente los cuatrocientos o quinientos euros, y directamente desiste de equipar su cocina. A menudo caemos en el error de comprar herramientas sobredimensionadas para el uso real que les damos en el día a día. Al final, el ahorro doméstico no solo consiste en buscar la oferta de la semana en el brik de leche, algo que se puede comprobar de forma rápida en un comparador de precios como Comparaloo, sino en evitar comprar tecnología que nos sobra por todos lados. ¿Cuánta gente tiene un robot de mil euros cogiendo polvo y solo lo usa para hacer masa de pizza una vez al mes?

La máquina de Silvercrest viene equipada con los tres accesorios básicos indispensables para estos menesteres: el batidor de varillas, el mezclador de hojas y el gancho amasador para las mezclas más consistentes. El motor de seiscientos vatios puede quedarse algo corto si pretendes meterle masas de pan excesivamente densas y pesadas de forma continua, pero para la repostería casera habitual cumple con creces. Su diseño es compacto, de plástico blanco y detalles cromados, muy en la línea de la marca propia del supermercado. No va a ganar un premio de diseño industrial, pero tampoco desentona en exceso sobre el granito.

La verdadera duda con este tipo de lanzamientos tan agresivos en precio siempre gira en torno a la durabilidad de los materiales. Los engranajes internos de estas gamas tan bajas suelen sufrir cuando se les exige demasiado esfuerzo, y ahí es donde las marcas tradicionales justifican sus precios de tres cifras con componentes metálicos más robustos y motores garantizados por años. Aun así, para un uso esporádico o para iniciarse en el mundo de las masas sin arriesgar el presupuesto del mes, la propuesta de Lidl es un caramelo difícil de ignorar. Veremos si vuela de las estanterías tan rápido como sus hermanos mayores o si el consumidor ya empieza a estar de vuelta de estos chollos de la sección de bazar.

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