El céntimo es el rey: la diferencia real de hacer la compra en Mercadona o Carrefour
Una comparativa con una cesta idéntica de ochenta euros demuestra que la batalla de los precios en el súper se decide por diferencias muy estrechas pero constantes en el ticket final.

Cuando se trata de llenar la nevera, la lealtad a una marca de supermercado se mide en céntimos. Todos tenemos nuestras manías de consumo, que si el pan de este sitio es mejor, que si la verdura del otro aguanta menos en el cajón o que si la carne allí la cortan mejor. Pero al final de la semana lo que manda de verdad es el total que sale impreso en el ticket de la caja registradora. Una comparativa reciente ha puesto números exactos a una de las batallas más clásicas de nuestra distribución, el cara a cara entre Mercadona y Carrefour, con un resultado que deja claras las diferencias reales de sus estrategias comerciales.
El experimento consistió en meter exactamente los mismos productos en la cesta de ambos establecimientos para simular una compra estándar de gama media. El resultado arroja que en Mercadona el ticket se cerró en 79,96 euros, mientras que en Carrefour la cuenta subió hasta los 83,20 euros. Hablamos de una diferencia exacta de 3,24 euros, lo que significa que comprar en la cadena francesa resulta un 4,1% más caro para una compra idéntica.
Tres euros y pico pueden parecer una propina insignificante cuando estás pagando un dineral por cuatro bolsas de comida, pero si esa diferencia se mantiene semana tras semana, la brecha anual supera los ciento cincuenta euros. ¿Vale la pena el cambio? La gran pregunta es si esa distancia se justifica por la experiencia de compra o por la variedad de marcas. Es evidente que Carrefour ofrece un surtido mucho más amplio de marcas de fabricante, mientras que Mercadona fía casi todo su éxito a su enseña propia, que ya es casi una religión para muchos clientes.
Hacer este seguimiento diario libreta en mano es inviable para cualquiera que trabaje, pero por suerte hoy se puede comprobar la evolución de las tarifas de los productos habituales en un comparador de precios como Comparaloo antes de decidir en qué parking meter el coche. La realidad es que el bolsillo del consumidor está tan al límite que ese cuatro por ciento de diferencia puede ser el detonante definitivo para cambiar de acera y cruzar al competidor directo.
También hay que tener en cuenta que Carrefour suele jugar mucho la baza de las promociones cruzadas, los cupones de descuento del club de fidelización y el sistema de acumular saldo para compras posteriores. Si eres de los que se leen la letra pequeña de los folletos y planifican la visita al súper según los cupones que tienen activos, es muy posible que consigas limar o incluso superar esa diferencia de tres euros. Si por el contrario eres de los que van a comprar con prisa, sin mirar el móvil y buscando el precio directo de la etiqueta, el modelo valenciano sigue ganando la partida.
Al final de la corrida, la mejor opción sigue dependiendo de factores que van más allá del propio ticket de la compra. Si para ahorrarte esos tres euros tienes que coger el coche y hacer un trayecto de quince minutos extra, el gasto en combustible y el tiempo perdido se comen cualquier beneficio potencial en el ticket. La guerra de la distribución se juega al céntimo, pero la comodidad de tener la tienda a la vuelta de la esquina sigue siendo un argumento de peso muy difícil de batir.