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Supermercado25 de julio de 20262 min de lectura

El aceite de oliva prefiere hacer las Américas antes que bajar de precio en tu barrio

El sector del aceite de oliva destina veintitrés millones de euros a promocionarse en el Mundial de Estados Unidos mientras el consumidor local sufre una escalada de precios sin precedentes.

El aceite de oliva prefiere hacer las Américas antes que bajar de precio en tu barrio

Para el consumidor español, ver que el sector del aceite de oliva va a destinar veintitrés millones de euros a una campaña publicitaria en el Mundial de Estados Unidos produce una mezcla de asombro y cierto enfado. Llevamos meses haciendo cuentas en el supermercado, mirando de reojo la botella de virgen extra como si fuera un artículo de joyería y asumiendo que aliñar la ensalada es ahora un capricho. El sector, sin embargo, prefiere poner la vista en el otro lado del Atlántico para afianzarse en el que aspira a ser el mayor consumidor mundial de este producto.

Mientras se gastan una millonada en convencer a los estadounidenses de las virtudes de nuestro oro líquido, aquí el deporte nacional se ha convertido en buscar la oferta del día. Esto se puede comprobar en un comparador de precios como Comparaloo, donde la diferencia de céntimos entre un establecimiento y otro determina qué marca se viene a casa. Resulta curioso que el mercado que ha sostenido a las almazaras durante generaciones reciba ahora como respuesta una subida constante de precios, mientras el esfuerzo promocional se traslada a miles de kilómetros.

La estrategia comercial es comprensible desde el punto de vista del negocio. El mercado estadounidense tiene un poder adquisitivo enorme y un margen de crecimiento brutal si logran desplazar a otras grasas menos saludables. Pero la sensación que queda en el ambiente es que se está descuidando al cliente de siempre, al que compra el aceite por garrafas y no en frascos de diseño. ¿De verdad es necesario buscar la salvación fuera cuando estás a punto de expulsar a tus propios compatriotas del consumo diario de un producto básico? El trasvase de consumidores hacia el aceite de girasol o de orujo no es una hipótesis, es una realidad que se consolida con cada mes que pasa con el litro rozando los dos dígitos.

La campaña del Mundial es vistosa, de eso no hay duda. Ver anuncios de cooperativas españolas entre gol y gol en las pantallas americanas viste mucho en las juntas de accionistas y en los despachos oficiales. El problema vendrá cuando el mercado exterior no responda como se espera o cuando la inflación global apriete también allí. Para entonces, quizás el consumidor local ya haya cambiado de hábitos de manera irreversible y recuperar esa fidelidad de toda la vida cueste bastante más que una campaña de publicidad millonaria. Al final, el prestigio exterior se construye sobre una base sólida en casa, algo que ahora mismo parece tambalearse entre sistemas antirrobo en los lineales y tiques de compra prohibitivos.

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